Posted by on 16 noviembre, 2016

Directora: María Ripoll.

Reparto principal: Veronica Echegui, Álex García, David Verdaguer.

Basada en: No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas de Laura Norton.

Lo cierto es que los lectores que vamos al cine tendemos a sufrir con las adaptaciones cinematográficas. No es este caso, ya que la directora y guionistas han optado por mantenerse bastante fieles y escuchamos frases calcadas del libro.

Los actores plasman de una manera deslumbrante la personalidad de cada personaje. De hecho, aunque ya presentía que iba a salir contenta de esta película, no me imaginé que me iba a sorprender tan gratamente de Verónica Echegui en el papel de Sara.

Fui acompañada por alguien a quién obligué (literalmente), pero que desde el minuto 4 no paró de reír y no perdió la atención hasta el final de la película.

Obviamente se pierden algunos detalles e incluso personajes, cabe de esperar que esto ocurra, pero nos encontramos ante situaciones más predecibles debido a los saltos que se han realizado. Lo bueno es que no me ha decepcionado como lectora, puesto que era consciente de lo que pasaría a continuación, con avance o sin él.

Y qué decir de Álex García… ya me pareció un actor de gran potencial en Tierra de Lobos. En esta serie su papel giraba en torno al drama, tenía que luchar no solo por un amor imposible, sino también por su supervivencia y la de su hermano, repudiados en un pueblo a manos de un terrateniente que odiaba a su familia. Nada que ver con su papel como Aarón en este filme, donde encarna a un chico despreocupado, que vive el momento y que todo parece que se lo toma a risa. Un chico que quizás no ha tenido la mejor de las vidas, pero que se enfrenta a su vida con gran optimismo y una sonrisa.


Atención: Spoilers

Una de las cosas que más me gustaron de la Sara del libro eran sus diálogos interiores y las invocaciones a su alocada amiga Inma. Cada vez que no era capaz de afrontar su situación o sentimientos allí aparecía su pepito grillo para que deje de negarse a sí misma lo que realmente siente. En la película refleja solo una vez este diálogo con su Inma-Conciencia.

El personaje de Roberto es lo más soso que existe, por no hablar de rarete, que lo es mucho. Pero quizás no se termina de entender del todo la disyuntiva en la que Sara se encuentra respecto a él, su novio al que no ve desde hace un año. Por ejemplo, la manera en que deciden ir juntos a China parece un capricho y acto a la desesperada por no quedarse sola, un chispazo que le da.

Además, Sara no para de repetir en su Revelación China que había señales de que Aarón estaba enamorado de ella. Realmente no es tan evidente como lo veíamos en el libro, y mucho menos para hacerle llegar al espectador que las fantasías de nuestra Sara son algo más que simples imaginaciones suyas.

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